Por el equipo de Inmuebles Rurales & Urbanos


 

Hay una realidad que se repite en miles de hogares de todo el país y que cada vez se hace más difícil de ignorar: el alquiler se paga primero, y después se ve cómo llegar a fin de mes con lo que queda. No es una queja, es una descripción bastante precisa de cómo funciona el presupuesto familiar hoy en Argentina.

La inflación acumulada desde que asumió el gobierno actual ronda el 209%, con un dólar relativamente quieto. Esa combinación, que en teoría debería ser una señal de estabilidad, en la práctica le pegó de lleno al bolsillo de los inquilinos. Los alquileres siguieron al IPC, sí, pero los sueldos no corrieron a la misma velocidad. Y ahí está el problema.

 

Cuando el precio toca el techo, el mercado frena solo

Una de las cosas que más se está viendo en el mercado es que los valores tienen un límite natural: lo que la gente puede pagar. Cuando un propietario pide más de lo que el mercado del barrio tolera, el departamento se queda vacío. Y un departamento vacío no es un negocio, es un gasto. Las expensas corren, los impuestos también, y al final el propietario termina bajando el precio igual, pero después de perder uno, dos o tres meses de ingreso. La lección es simple: el valor del alquiler no lo fija solo el IPC, lo fija también el bolsillo de quien vive ahí.

 

Los números que no mienten

Desde diciembre de 2023 hasta principios de 2026, los alquileres acumularon una suba cercana al 423%. La inflación general en ese mismo período fue del 209%. La diferencia habla sola: el costo de tener un techo propio —aunque sea alquilado— creció más del doble que el resto de los precios. Y eso, en un país donde los salarios rara vez le ganan a la inflación, se traduce en menos ahorro, menos consumo y más ajuste en todo lo demás.

 

¿Y ahora qué?

El mercado de alquileres encontró cierto orden después de la derogación de la ley: hay más oferta, los contratos son más claros y la actualización por IPC le da previsibilidad a ambas partes. Pero previsibilidad no es lo mismo que accesibilidad. Saber cuánto vas a pagar el mes que viene no sirve de mucho si ese número igual te queda grande.

La realidad es que cada vez más familias están tomando decisiones que antes no se hubieran planteado: buscar algo más chico, mudarse más lejos, compartir el gasto. No porque quieran, sino porque es lo que va quedando.

El mercado se acomodó. La vida de los inquilinos, todavía no.


Fuente: Capital 24 – "Con inflación del 209% y dólar planchado, sostener el alquiler se vuelve cada vez más difícil"